13.07.11 Discurso de la presidenta de Suiza, Micheline Calmy-Rey - 1° de Agosto 2011

 


Mensaje de la Presidenta de la Confederación Micheline Calmy-Rey a los suizos y suizas residentes en el extranjero

Estimadas conciudadanas, estimados conciudadanos:

  

Para muchos de ustedes, el día de la fiesta nacional es un momento de detenimiento y reflexión. Dondequiera que estén, el 1 de agosto ofrece la ocasión para cultivar las tradiciones de nuestro país y confirmar sus lazos con Suiza, convirtiendo este día en algo muy especial. El orgullo, el amor por la patria y quizá la añoranza: todos estos sentimientos están permitidos el 1 de agosto. Les invito a que aprovechen la oportunidad de la fiesta nacional para dejar de lado durante un día la modestia helvética.

 

Puedo asegurarles que su amor por Suiza no es una vía de sentido único, pues de la misma forma que ustedes se sienten unidos a su país, Suiza toma parte en la vida de ustedes, no sólo el 1 de agosto, sino durante todo el año. Se dice con frecuencia que los suizos y las suizas residentes en el extranjero son los “embajadores” de Suiza en el exterior. Para mí, sin embargo, ustedes son mucho más que esto, pues simbolizan nuestros lazos con el mundo entero. Ustedes son los que convierten los valores suizos en una realidad cotidiana. Gracias a ustedes, sus prójimos llegan a conocer mejor a nuestro país. Y cuando retornan algún día a Suiza, nuestra economía se beneficia de las experiencias de ustedes acumuladas en el exterior. Por esta contribución de ustedes a la prosperidad de nuestro país deseo expresarles mi gratitud.

 

 

Estimadas señoras, estimados señores:

 

Todos ustedes saben que Suiza ha vivido desde siempre del intercambio con otros países. En los últimos años, este entrelazamiento con el mundo se ha intensificado aún más. Ustedes, los suizos y las suizas residentes en el extranjero, son la prueba viviente de ello, ya que una estancia en el exterior ya es algo absolutamente normal para muchos suizos y suizas, por lo que no extraña la variedad y la diversidad de la “Quinta Suiza", que incluye, entre otros, al jubilado en España, la estudiante en Alemania, la banquera en Singapur y el profesional de la ayuda al desarrollo en Tanzania, sin olvidar el creciente número de ciudadanos de doble nacionalidad, que en muchos casos representan la puerta de entrada para nuestras relaciones con el país anfitrión. Su espíritu de apertura, su interés por sus prójimos en todo el mundo y su capacidad de adaptación son virtudes esenciales del éxito.

 

Suiza ha sabido sacar partido de estas virtudes, pues gracias al espíritu de apertura y a la capacidad de adaptación, nuestro país ha superado relativamente bien la crisis económica de los últimos años. Hoy en día, en muchos aspectos estamos en una situación mejor que otros países. Sin embargo, esto nos impone también un deber: el deber de solidaridad. Suiza ha mostrado desde siempre su solidaridad, también en el pasado más reciente. Piensen, por ejemplo, en el despliegue de la ayuda humanitaria a raíz de la catástrofe nuclear en Japón o al compromiso de Suiza frente a los cambios que se están produciendo en el norte de África y en Oriente Medio. Me siento orgullosa de esta Suiza solidaria.

 

 

Estimados compatriotas:

 

En nombre del Consejo Federal, les deseo de corazón a todas y a todos ustedes que

pasen una feliz fiesta nacional del 1 de agosto.

 

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