Queridos compatriotas
Estimadas damas y caballeros
En nuestra fiesta nacional nos detenemos un instante para reflexionar sobre nuestros valores y particularidades. Tradición y costumbres nos permiten sentir en este 1° de agosto el apego a nuestro país tanto dentro como de fuera de nuestras fronteras, lo que hace de nuestra fiesta nacional una ocasión especial.
Queridas suizas y suizos en el extranjero, ustedes se han reunido hoy porque su relación con Suiza es íntima y sincera. Ustedes, cerca de 700.000 suizas y suizos en el exterior, están comprometidos en primer lugar con nuestro país. En sus países de residencia, ustedes representan los valores que mantienen la reputación de Suiza y encarnan el espíritu de apertura que siempre nos ha sido fructífero. Ustedes son embajadores de primer orden. Además, al disponer de la distancia necesaria, ustedes están en condiciones de ofrecernos un espejo para confrontarnos con nuestros actos. En fin, ustedes son nuestras antenas puesto que desde el exterior y en la lejanía, muchas cosas adquieren un mejor aspecto.
Los pasados meses han sido difíciles para numerosos países, una situación que Suiza tampoco ha podido evitar. La crisis económica y financiera nos ha obligado a tomar medidas extraordinarias. Sin embargo, hemos podido dar prueba de clarividencia y de cierta serenidad, que nos han ayudado a atravesar la crisis. Hoy, la posición de Suiza es buena e incluso excelente en comparación internacional. Hasta el desempleo retrocede. Todo esto nos da ánimo y esperanza, pero es conveniente mantener la prudencia: aún es demasiado pronto para hablar de recuperación. Además, los últimos meses han mostrado que las presiones procedentes del exterior no se debilitan. Debemos por consecuencia ser firmes y, al mismo tiempo, dar pruebas de mayor flexibilidad donde la situación pueda ser mejorada. En particular, debemos cuidar nuestras relaciones con el exterior. Como embajadores de nuestro país, ustedes nos apoyan directamente en esta tarea.
Una cosa es segura: incluso si la presión sobre nuestro país aumenta y si tenemos que luchar con mayor decisión, pero lealmente, para defender nuestros intereses en el exterior, Suiza no traicionará los valores y virtudes que desde siempre son suyos: la apertura, la solidaridad, la fiabilidad y la libertad. Cualidades que nos permitirán afrontar con serenidad las crisis futuras.
En nombre del Consejo Federal les deseo una feliz fiesta del 1° de agosto.
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